La crisis dispara el número de familias que recurren a la caridad para comer

El diario “Hoy” de Cáceres; con fecha 25 de septiembre de 2011, publicó un artículo que narra la labor del voluntariado de la Asociación de Caridad de San Vicente de Paúl (AIC-España) en su servicio de atención para los más necesitados. A continuación se hace una sinopsis del mismo:

En la parroquia del Espíritu Santo de Cáceres, la demanda de alimentos gratuitos se ha multiplicado por cuatro. Las filas de espera vuelven hoy a la calle Ecuador, en la barriada de Llopis Ivorra. Es jueves y las voluntarias vicencianas vinculados a la parroquia del barrio se disponen a repartir cerca de 7000 kilos de alimentos.

En el interior de la sede, situada en el número 20, hay cajas apiladas por todos los rincones, todo a causa de que el número de familias que llaman a la puerta va en aumento, si hace años se prestaba atención a 20 ahora son 80.

Las voluntarias de la Asociación trabajan en nueve parroquias de la capital, se encargan de distribuir una vez al mes la comida procedente del Banco de Alimentos entre personas necesitadas. Y, sin duda, el lugar donde más ha subido la cifra de usuarios es la parroquia del Espíritu Santo que es una zona obrera y de nivel económico bajo.

Aunque en menor escala, la situación se repite en otros puntos de la ciudad. Sin un horizonte laboral que invite al optimismo y con las ayudas por el desempleo agotadas, cada vez son más los cacereños que recurren a la caridad para poder seguir adelante.

El reparto de alimentos se realiza en función de los miembros de la unidad familiar. Las voluntarias llevan un estricto control de la situación de cada beneficiario. Se guardan en carpetas: justificantes de ingresos y gastos, una copia de libro de familia y un informe de los servicios sociales del Ayuntamiento.

La comida que reparten las voluntarias del Espíritu Santo ha sido donada por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino a través del Fondo Español de Garantía Agraria (FEAGA); llegando a Cáceres a través del Banco de Alimentos. Este programa, destinado a las personas más necesitadas, cumple su 25 aniversario.

La Asociación de Caridad de San Vicente de Paúl tiene en la ciudad otros dos puntos de referencia: el economato de la calle de Málaga y el comedor social regentado por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, enclavado en plena ciudad monumental.

Los productos del economato se venden con un 70 por ciento de descuento aplicado a su precio habitual; las voluntarias de la Asociación se encargan de su mantenimiento, hasta allí llegan familias derivadas por los grupos que trabajan en las parroquias, como en la del Espíritu Santo. Antes de la crisis se daba cobertura a 110 beneficiarios; ahora acuden 150. La cifra de atendidos no es mayor porque los recursos son limitados.

Las familias pagan el 30 por ciento del valor de los alimentos siendo el resto financiado con las cuotas que pagan las voluntarias y los donativos que reciben. Las integrantes de este colectivo salieron, el pasado miércoles, a la calle para recaudar fondos, ya que su factura anual se eleva a los 45,000 euros anuales.

La compra en el economato, al igual que la recogida de los alimentos en la parroquia se puede realizar únicamente una vez al mes. La leche es uno de los productos más demandados. Es imprescindible estar en paro para poder hacer la compra en este establecimiento; además, se debe acreditar el volumen de gastos e ingresos.

Para almorzar en el comedor social de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, no hace falta ningún requisito, el que lo necesita viene y se sienta. Se tiene capacidad para 100 comensales. Los indigentes siguen siendo mayoría, pero a ellos se han sumado personas que han empobrecido por la falta de trabajo. En la actualidad hay cerca de 40 beneficiarios que acuden presencialmente, hay que sumar a las familias que no comen en estas instalaciones porque los niños no pueden entrar, se llevan la comida envasada a casa.

La actividad del comedor empieza pasadas las doce del medio día, el servicio es llevado por las hijas de la caridad con apoyo de las voluntarias de la asociación, encargándose de distribuir las bandejas por las mesas. Hay primer y segundo plato, postre y café. Además a todos los comensales se les da un bocadillo para la cena. Aunque reciben algunos alimentos del Ministerio de Medio Ambiente, ellas deben de comprar la mayoría de los mismos. Esto lo hacen gracias a las pensiones de algunas de las religiosas que trabajaron durante su vida en activo como enfermeras. Los donativos anónimos también ayudan, algunas veces han encontrado en el buzón hasta 500 euros para ese fin.

La red de ayudas que ofrece Cáceres a familias con necesidades económicas se completa con los servicios prestados por la Asociación de Caridad de San Vicente de Paúl; así como, los de la Cruz Roja, Cáritas o ACISJF (Asociación Católica Internacional de Juventud Femenina). Desde que comenzó la crisis el número de personas que asisten a estas Asociaciones y ONG´s se ha triplicado, buscando ropa, alimentos o dinero para pagar las facturas de agua y luz.

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